MODA SOSTENIBLE

MODA SOSTENIBLE, ¿ES POSIBLE?

“Compra menos, elige bien, haz que dure”. Palabras pronunciadas por Vivienne Westwood, alguien que comenzó siendo punk (esto no es una mera coincidencia), y que están íntimamente ligadas al concepto moda sostenible. Un movimiento que en los últimos años está sonando más alto, pero que no cuenta todavía con la suficiente visibilidad.

Con la democratización de la moda el número de colecciones por temporada se ha multiplicado, de cuatro anuales a ocho o diez. Actualmente, las tendencias viajan y se suceden a un ritmo vertiginoso. Esa velocidad ha abierto camino a un nuevo fenómeno conocido como fast fashion. Consumimos cada vez más ropa. Las causas, prendas a precios muy asequibles (la industria retail consigue mantenerlos bajos a costa de reducir, no siempre de forma ética, los costes de producción), y una imperante necesidad creada en el consumidor de adquirir lo último en moda (las colecciones se actualizan cada pocas semanas).

MODA SOSTENIBLE

A pesar de lo mucho que queda por hacer (y cuando digo mucho quiero decir muchísimo), algunas firmas ya han comenzado a implicarse en respetar el medio ambiente, la salud pública y la de los trabajadores. Firmas que fomentan el uso de materiales sostenibles, la reutilización de materiales existentes y la producción local. Es lo que se conoce como slow fashion.

De un lado, los rankings de sostenibilidad nos dan a conocer cuáles son las empresas mejor situadas en la implementación de soluciones que permitan reducir al máximo los efectos negativos, tanto sociales como medioambientales, que provoca el rápido crecimiento de la industria de la moda. De otro lado, las certificaciones se constituyen en una herramienta de la que pueden hacer uso las marcas para sistematizar y comunicar sus progresos en sostenibilidad. Entre los estándares más reconocidos a nivel mundial, FairTrade Textile Standard.

Todas estas medidas son geniales, pero no es menos cierto que encarecen las prendas. La moda sostenible, hoy por hoy,  parece que es poco rentable… casi imposible competir con los grandes del retail.

No somos conscientes de que el consumo masivo de ropa convierte a esta  industria en la segunda más contaminante. Se produce mucho y se compra mucho, y, aún peor, se deshecha demasiado (mala calidad de los materiales y nuevas tendencias que dejan rápidamente obsoletas las anteriores). No sólo la producción, también la ropa de la que nos deshacemos y que no se recicla libera todo tipo de agentes químicos que acaba contaminando nuestro mundo.

MODA SOSTENIBLE

Estoy tratando de exponer los hechos de una forma bastante objetiva, no obstante, me gustaría ser honesta y dejar claro que yo misma soy consumidora de fast fashion y que posiblemente, aunque no ceso en el intento de poner mi granito de arena en el cuidado del planeta, seguiré (a veces inconscientemente) siéndolo. Los precios bajos y el mayor diseño (en términos generales) de las prendas unido a economías domésticas muy ajustadas y a una industria todavía no comprometida al cien por cien, hacen que sea arduo difícil salir del círculo.

Estamos en un bucle, la falta de visibilidad (del movimiento moda sostenible) de la que hablaba al principio, unida a la insuficiencia de alternativas que satisfagan plenamente al consumidor, provoca que acabemos volviendo a lo de siempre. Y el problema continúa.  Las decisiones empresariales priman los beneficios sobre el diseño sostenible.  La fast fashion es mucho más competitiva, pero… ¿a qué coste? Esa es la pregunta.

En nuestro fuero interno todos conocemos la respuesta… el daño irreversible al planeta. La solución pasa por la innovación de la industria y por la colaboración de todos los agentes implicados (empresas de moda, proveedores, inversores, legisladores, ONG, formadores y consumidores). El objetivo, encontrar modelos de negocio disruptivo que nos ayuden a conseguir un futuro sostenible.

Algunas de las medidas que como consumidora de ropa puedo adoptar están íntimamente ligadas a una constante siempre presente en mis outfits, el uso (de una forma totalmente consciente  y elegida) de prendas procedentes de otras temporadas. En ocasiones el look completo se nutre de colecciones anteriores. El estilo es capaz de hacernos brillar sin necesidad de llevar el último escaparate puesto. No me cansaré de decirlo, la personalidad como herramienta  clave a la hora de vestir. La construcción de un buen fondo de armario. El no comprar por comprar. Analicemos el contenido de nuestro closet antes de lanzarnos a un alocado shopping. Si habéis leído algunos de mis posts os resultará familiar esa práctica que he acuñado con el nombre de “closetear” y que está presente en casi todos ellos. Así que… ¡no hay excusa! Una vez más os animo a que os entreguéis a la tarea del “closeteo”, todo son ventajas.

MOVIMIENTOS EN LA INDUSTRIA

Es cierto que la industria ha avanzado en los últimos años en su intención de contribuir a la slow fashion. No podemos hablar de un avance rápido, pero cualquier gesto en este sentido es bien recibido. El derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh dejó más de mil muertos y supuso un punto de inflexión en la industria textil que inició el camino hacia un cambio en su forma de producir.

Por lo que a los dos gigantes del lujo se refiere, el grupo LVMH anunció el pasado año su intención de aumentar la inversión en sostenibilidad. Todavía muy lejos de su gran rival, el grupo Kering.

Muestras de concienciación llegan de la mano de Vivienne Westwood y Stella McCarney, pioneras en este movimiento; de Versace; de Gucci y la creación en 2018 de Gucci Equilibrum; o de Burberry  que dejará de quemar el stock no vendido, práctica altamente contaminante que tenía como único fin la protección de su propiedad intelectual.

Al mismo tiempo, son ya muchas las firmas adheridas al compromiso fur-free. Además de las arriba citadas, se han comprometido a retirar el pelaje animal de sus colecciones: Furla, Michael Kors, Armani, Jimmy Choo, Calvin Klein, Givenchy, Tom Ford, Ralph Lauren, Diane Von Furstenberg, Tommy Hilfiger, Prada, Coach, Phillip Lim, Maison Margiela, Prada, Donna Karan/DKNY, Hugo Boss, BCBG.

MODA SOSTENIBLE

Fuera del sector del lujo también se hacen avances. Las colecciones Conscious de H&M, Join Life de Zara, o Mango Committed, son algunos ejemplos de ello. La ventaja del low cost radica en sus precios altamente competitivos. Aumentarlos para fabricar de forma más sostenible podría poner en riesgo su modelo de negocio. La colección Join Life está demostrando que no tiene porqué ser así, la marca más emblemática de Inditex ofrece prendas confeccionadas con materiales reciclados, orgánicos y/o naturales y lo hace manteniendo los precios.

No toda la industria de la moda se circunscribe a grandes firmas de lujo y gigantes del retail. Cada vez más, pequeñas y medianas marcas se están lanzando a la aventura de producir de forma sostenible. En España tenemos excelentes muestras de este buen hacer. Prestaré especial atención a una serie de diseñadores y marcas, en mi opinión, muy interesantes. Están contribuyendo a la slow fashion con altas dosis de diseño.

MARÍA MALO

Desde Tarifa al resto del mundo. Redes de pesca fantasma y residuos plásticos reconvertidos en ropa de baño.

MARÍA MALO

MODA SOSTENIBLE. MARÍA MALO
MODA SOSTENIBLE. MARÍA MALO
MODA SOSTENIBLE. MARÍA MALO

THE PLAYA&CO

La nueva firma de Cristina Piña. Cien por cien mediterránea. Reciclaje, integración y retorno.

THE PLAYA & Co.

MODA SOSTENIBLE. THE PLAYA &CO
MODA SOSTENIBLE. THE PLAYA &CO
MODA SOSTENIBLE. THE PLAYA &CO
MODA SOSTENIBLE. THE PLAYA &CO

PAPPUV

Gafas polarizadas, sostenibles y con mucho diseño. Su peso, inferior a diez gramos, las convierte en las más ligeras del mercado.

PAPPUV

MODA SOSTENIBLE.PAPPUV
MODA SOSTENIBLE.PAPPUV
MODA SOSTENIBLE.PAPPUV
MODA SOSTENIBLE.PAPPUV

ECOALF

Lleva más de nueve años convirtiendo los residuos marinos en zapatillas y la basura en productos de moda de primera calidad, esta es su carta de presentación.

ECOALF

MODA SOSTENIBLE. ECOALF
MODA SOSTENIBLE. ECOALF
MODA SOSTENIBLE. ECOALF
MODA SOSTENIBLE. ECOALF

SONIA CARRASCO

La marca de esta joven diseñadora aúna sofisticación y vanguardia. De tintes minimalistas está plenamente comprometida con la conservación del medio ambiente. Trabajan bajo pedido, el resultado piezas únicas.

SONIA CARRASCO

Todas ellas están plenamente implicadas en la tarea de proteger nuestro planeta. Y lo hacen produciendo piezas de mucho diseño. Todavía hay lugar para la esperanza. Os dejo los nombres de algunas otras marcas, también de sello español e igual grado de compromiso con el medio ambiente y la salud de las personas: Idunn Bags, Med Winds, Mireia Playà, Sur/Sac, Bohodot, Lifegist, Cus, y Andrea Martínez.

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