RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS

ENTRE “RETHINKING” Y RECUPERACIÓN DE LOOKS

¡Menuda resaca! Siete meses han pasado desde mi último post. Un tiempo en el que nos hemos inmerso en un escenario un tanto distópico. La vida patas arriba, y la incertidumbre como única certeza. Han sido unos meses realmente atareados, a la vez que extraños. La pandemia, el máster, el trabajo… en fin, que para cuando me quise dar cuenta había pasado una eternidad. A todo ello se unió un proceso de “rethinking” sobre el futuro de esta web, proceso en el que todavía sigo. En breve, os presentaré algunas novedades. 

Tras esta pequeña introducción, y deseando que, a pesar de la que está cayendo, todxs estéis bien, vuelvo a hablaros de una de las cosas que más me gustan: recuperar looks de otras temporadas, investigar en nuestro closet y conseguir crear estilo sin contribuir al colapso del planeta. El mismo proceso de rethinking (repensar) del que os hablaba en el anterior párrafo es plenamente aplicable a la moda.

RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS

El viernes pasado, diez de octubre, se celebraron los Green Carpet Fashion Awards 2020. Una entrega de premios muy especial que, desde 2017, se viene celebrando anualmente en Italia. Organizada por la Camera Nazionalle de la Moda Italiana en colaboración con Eco-Age, premia a personas y/u organizaciones que empujan el desarrollo sostenible en la industria de la moda. Este año, y como ha ocurrido en tantos otros eventos, la celebración fue en formato digital.

En cuanto a su alfombra roja, numerosas personalidades y celebrities (Julianne Moore, Robert Downey Jr., Olivia Palermo, Zendaya, Ellie Goulding…) se vistieron para la ocasión. Desde sus casas, mostraron maravillosos looks de fiesta y alfombra roja, mejor dicho “de alfombra verde”. Todos ellos participaron de un común denominador: demostrar que es posible lucir un outfit de impacto en un doble sentido (impacto estilístico e impacto sostenible). Vestidos y trajes reutilizados; prendas elaboradas siguiendo prácticas artesanales, respetuosas con el medio ambiente y las personas; piezas vintage… en fin, estética y ética bailando al mismo compás. La creatividad española estuvo representada por un fabuloso vestido del diseñador canario Andrés Acosta que vistió la modelo Marta Ortiz.  Elaborado con seda artesanal de El Paso, tejida a mano y producida en La Palma. Toda una declaración de intenciones a favor de la artesanía y el recurso a proveedores locales.

Zendaya fue una de las premiadas. Recibió el premio GCFA Visionary Award de este año. Con este galardón se reconoce a quienes, estando a la vanguardia de la moda, lideran el cambio en temas como sostenibilidad, igualdad y diversidad. Para la ocasión eligió un Versace de la colección otoño 1996. Los noventa son tendencia, ya sabéis… reposiciones de series como Friends están provocando una oleada de nostalgia entre millennials y generación Z.

ZENDAYA. VERSACE FALL 1996. RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS

Imagen: Zendaya (Versace colección otoño 1996)

El resto de los premios:

  • Premio GCFA al mejor diseñador independiente: Sindiso Khumalo, una diseñadora con sede en Ciudad del Cabo. Personalmente, diré que me encanta lo que hace y cómo lo hace.
  • Premio CNMI Responsible Disruption: Progetto Quid.  “El premio CNMI Responsible Disruption celebra las fuerzas disruptivas y a aquellos que con valentía hacen posible lo imposible“. Fueron las palabras de la modelo Iman, encargada de entregarlo. “El ganador de este año es Progetto QUID, que desde 2013 diseña, produce y distribuye colecciones de moda hechas de tela de fin de línea de primera calidad, ofreciendo oportunidades de carrera a quienes de otra manera tendrían dificultades en el mercado laboral, especialmente a las mujeres”, continuó diciendo.
  • El premio GCFA Art Of Craftsmanship Award: Artesanos italianos.
SINDISO KHUMALO. The GCFA Best Independent Designer Award

Imagen: Sindiso Khumalo

Fotografía: Simone Lezzi

Y, mientras veía todos esos looks, se me ocurrió investigar en mi propio closet. ¿Qué podría ponerme para asistir a una hipotética noche de gala desde mi confortable salón? Pues lo cierto es que muchas cosas. Encontré vestidos, directamente traídos de los primeros años del siglo veintiuno, realmente bonitos. Incluso me topé con algunos que se remontaban a los noventa. Prendas de diseño, calidad y súper actuales. Vestidos que te hacen sentir especial, algo muy necesario hoy en día (inciso: a pesar del momento que vivimos, no perdáis el interés por volar hacia cierto hedonismo; utilizad la ropa como ese instrumento que es, como esa forma de expresión, como esa poderosa forma de conexión con nuestro lado más creativo y lúdico). Volviendo a mis vestidos. Elegí dos opciones, las dos de Tomás García. Finalmente, me decanté por un vestido de seda negro con un favorecedor corte pañuelo, y estampado floral. ¿Y el bolso? La clave vintage cerró el círculo. 

RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS. TOMÁS GARCÍA
RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS. BOLSO VINTAGE

Lo que pasó el sábado pasado en los Green Carpet Fashion Awards no debería quedarse solo en un gesto aislado para un evento anual, sería “muy interesante” trasladarlo a nuestro día a día, acostumbrarnos a reutilizar nuestra propia ropa, alejarnos del mal hábito de comprar por comprar. ¿Cuántas veces te vas a poner una prenda? Hazte esta pregunta cada vez que te sientas tentado por las novedades y/o los escaparates. Si la respuesta, para la ropa de diario, es menos de treinta… ¡mejor no compres!

RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS. TOMÁS GARCÍA

En muy estrecha relación a esto, una idea me persigue. ¿Cuántas vidas se le pueden dar a un vestido? Muchas, y muy diferentes. ¿No sería una idea fantástica recurrir a la economía circular? Fórmulas como el alquiler o la venta de segunda mano son parte de la solución al actual problema de la industria de la moda. Volviendo a mi vestido, ¿alguién querría utilizarlo después de mí? ¿Alguién querría darle nueva vida? Estoy segura que sí. Como os he comentado al principio del post… en breve, novedades al respecto.

RETHINKING. RECUPERANDO LOOKS. TOMÁS GARCÍA

Si  habéis leído alguna/s de mis publicaciones, ya sabréis de mi interés porque la industria de la moda lleve a cabo ese cambio sistémico que tanto necesita. Por otro lado, no quiero utilizar demasiado la palabra sostenibilidad, de hecho, empieza a molestarme la extrema ligereza con la que, en los últimos tiempos, se recurre a ella. Demasiado uso en falso que acaba por devaluar y banalizar el mensaje. Lo que sí diré es que la prenda más verde es la que no hay que fabricar.

El alquiler y la venta de segunda mano son modelos de negocio que contribuyen a un desarrollo sostenible. Pero, además, las colecciones tendrían que permanecer más tiempo en las tiendas, y, por ende, en nuestros armarios. La ropa ha de cumplir su misión. ¡Por favor! La urgencia lo requiere. Lo demanda el planeta y lo demanda el estilo. Personalmente, opino que no hay mayor atentado contra este último que el shopping sin sentido y a lo loco.

Vuelvo a lo de siempre. La necesidad de un ritmo más reposado (beneficioso tanto para consumidores como para creativos). Uno que contribuya a generar, por el lado de los diseñadores, mayor creatividad. Estamos faltos de ella. El frenético calendario actual (demasiadas colecciones al año) impide que surjan esas brillantes ideas que tanto ansiamos los que amamos la moda. Calma y serenidad. Dos palabras fantásticas para despedir este primer post de la nueva y pandémica era.

¡Se me olvidaba! No olvidéis ejercitar un poco (o, un mucho) eso del “rethinking”… yo estoy en ello.

FACE THE FUTURE. AFRONTANDO EL FUTURO
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